El conflicto que se ha proclamado en Yemen, más allá de la violencia ocasionada por la
diferencia étnica y cultural entre los chiitas y sunitas, ha provocado el apoyo
de dos rivales en medio oriente: Arabia Saudita e Irán; además del apoyo de estos dos países a sus
respectivas etnias, por parte de Arabia Saudita tiene el apoyo de otros países
más como lo son de más países de Medio Oriente, Estados Unidos y Reino Unido,
quienes concuerdan en que su intervención es necesaria para parar el conflicto
y que es necesario el establecimiento sin demora del gobierno en mano de los
Sunitas.
Respecto a la situación en Yemen, vale la pena aclarar dos
puntos: Si la ayuda humanitaria es una forma de ejercer influencia y ganar
prestigio por parte de la ONU( o más bien el país que encabeza dicha
iniciativa) y si, efectivamente una alianza podría ser un intento por mantener
el balance de poder o para que un estado o grupos de estados ganen prestigio y
mantengan su poder relativo.
Dos ópticas entran en juego, la del realismo neoclásico, en
la cual una alianza encabezada por un país para tratar y finalizar el
conflicto, sería una fuente de prestigio y poder relativo, sin importar si
dicha alternativa es riesgosa; por otro lado, una óptica neorrealista
defensiva, identificaría la alianza como una oportunidad para mantener el
balance de poder y no permitir que un estado aumente su capacidad relativa de
poder con excusa del conflicto.
Respondiendo a la pregunta de si los estados deberían hacer
una alianza para detener el conflicto; La respuesta sería sí, los países con
mayor fuerza militar y económica, son aquellos capaces de intervenir en un
conflicto que ha originado muchas muertas; la cuestión vital es entender cómo
se mueven los poderes en torno a esta arena de juego que es Yemen, desde una óptica
realista en el sentido amplio, este tipo de situaciones son oportunidades para
que los estados ganen prestigio y mantengan su poder relativo, aunque dichas intervenciones no se traduzcan en una finalizacion del conflicto ya que solo Yemen es quien podría llegar a un dialogo y conciliación.
Con la
actual coyuntura internacional que está generando un reajuste en las
percepciones sobre las potencias, no solo Yemen sino Siria, se han convertido
en arenas de juego para que las potencias demuestren una vez mas quien hace las
reglas de juego y quien ya no.
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